-Papá, ¿sigues ahí?
-Aquí estoy, Santi, no me voy a ir a ningún lado, te espero hasta que termines.
-Papá, cuéntame un chiste de Pepito.
-La abuelita de Pepito se cayó al piso y Pepito le dijo: "No te voy a ayudar porque ya te chupó el diablo."
-Así no va, papá.
Entonces, Santiago contó el chiste de principio a fin.
-Papá, ¿cómo te imaginas que es Pepito?
-Pues, un niño normal: de cabello oscuro y con cara de pingo.
-Yo me lo imaginaba como un pepino.
-Y ahora, ¿cómo te lo imaginas?
-Como un pepino, ya te dije. ¿Sabes cómo se llama la mamá de Pepito?
-No, ¿cómo se llama?
-Pepina.
-Muy bueno.
-Papá, no te burles, no es chiste. ¿Sabes cómo se llama el papá de Pepito?
-¿Pepino?
-Claro, obvio. Papá, me da miedo reírme.
-¿Por qué, Santi?
-Porque me puedo morir.
-¿Quién te dijo eso?
-Es que dicen que te puedes morir de la risa.
11.11.2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario