
La partida
Por Mozko Nauta
o tal vez puro cuento

I do agree.
He also says: "The same goes for stories that are not being told consistently through the eyes of a single entity--the reader gets confused, or worse, disgusted with the writer's seeming indecision as to who's really telling the story."
It could be. I am sure there are plenty of novels that would prove Monteleone's point, but I can think at least of 3 novels that did not follow his advise, and I consider them great novels: Julio Cortázar's Rayuela, Milan Kundera's The Joke, and Orhan Pamuk's My Name is Red.

Cortázar's novel, Rayuela (translated as Hopscotch in English), is quite uncommon in every way. The first 2 chapters are told by Horacio Oliveira, the main character; then, the following 4 are told by an omniscient narrator; then, back to Oliveira's mind, and so, and so for the rest of the novel. I did not get lost and I loved it, since the beginning. Maybe I was sometimes lost, but I loved the guessing game. Nevertheless, I know people who just did not like the novel at all; they just found it too complicated to follow.
There is another thing about Cortázar's novel that is very appealing: after finishing the first reading you can read it again but with a different order. You start in chapter 73, then chapter 1, then chapter 2, then chapter 116, and so on. I must confess that I could not finish the second reading, but this is something that remains in your mind as something you want to do sometime in your life.

The Joke, Milan Kundera's novel is very different. It has long chapters, which can be taken as separate stories, but then, like in the middle of the novel, the reader finally understands the connection between those stories.
As a reader, I felt thrilled, because it is sometimes interesting to be a little lost, not knowing what is really going on, but making lots of guesses. Also, if you didn't understand Kundera's novel the first time, you can always read it a second time, and you get the pleasure of a good novel two times.
Pamuk's novel, on the contrary, has small chapters, and we know from the very beginning that we are following the same story. Pamuk is "nicer" than Kundera because each chapter is called like the narrator of the chapter. No way you can get lost, unless you are a very inexperienced reader.
I personnaly like to read the same story from different perspectives. This way, you get in the head of different people. They might have been in the same room, might have seen the same action, but their interpretations of the story could be different. Sometimes, these 2 people will tell two stories that are completely apart. This gives a lot of life, color, and shape to the story.
But Monteleone is also right: do not confuse your readers, especially if you are a new writer.

El Presidente Felipe Calderón participó hoy en el Diálogo por la Seguridad hacia una Política de Estado.
Mayolo López
Ciudad de México (3 agosto 2010).-El Presidente Felipe Calderón afirmó en un mensaje por Twitter que no está de acuerdo con la legalización de las drogas, aunque aclaró que está abierto a que esta cuestión sea debatida.
"No estoy de acuerdo con la legalización de drogas pero no me opongo a que se debata", se leía en un comentario dejado vía Blackberry en la cuenta de Twitter @presidente_FCH.
Asimismo, hoy por la noche, Presidencia dio a conocer un comunicado de prensa en el que se señaló que, incluso estando en contra de la legalización de las drogas, el Mandatario no se opone al debate respectivo.
Al mediodía, en la segunda etapa de análisis y diálogo sobre la seguridad pública, el Mandatario se había abstenido de manifestarse en favor o en contra de una eventual legalización; sin embargo, consideró que, dada la manifiesta pluralidad que se respira en México, era necesario alentar el debate.
Señaló a los que alegan que la legalización conllevaría un aumento enorme del consumo en varias generaciones de mexicanos por el efecto mismo de la disminución del precio, pero también por la disponibilidad y por la expectativa de que sería socialmente buena.
"Implica que un país tome la decisión de dejar a riesgo a varias generaciones de jóvenes y adolescentes, pero, por otro lado, tiene efectos de valor económico importante, en el sentido de reducir flujos importantes para la criminalidad", dijo.
Precisó que, mientras Estados Unidos no deje de ser un gran consumidor, una eventual legalización y reducción del precio en México sería irrelevante ante el mercado vecino.
"El precio (de la droga) se determina internacionalmente. Lo que hagamos nosotros en esa materia respecto del precio va a ser irrelevante y sólo vamos a pagar todas las consecuencias negativas", advirtió.
El Presidente hizo notar que cualquier acción que pueda ser tomada en la esfera internacional, particularmente en los Estados Unidos, tendrá inevitablemente repercusiones en México que obligarán a propiciar análisis y reflexiones.
En la apertura del ejercicio del diálogo el lunes por la noche, el dirigente de México Unido contra la Delincuencia, Eduardo Gallo, señaló que debía pensarse en un plan B aparejado a la legalización de la droga.
La novela tiene cosas que valen la pena y otras no tanto.
La idea del aparato al que te enchufas y graba tu novela sin que tengas que escribirla es muy buena. Es una idea que se podría desarrollar en otras historias. Desconozco si es original de la autora.
La novela es interesante hasta casi el final. Realmente quieres saber qué va a pasar. Los personajes son creíbles, viven. Las descripciones de Brooklyn hacen que te den ganas visitar esa ciudad, sobre todo el barrio de oriente medio.
Hay escenas bien planteadas, vivas.
La novela se podría haber desarrollado en varios sentidos. Había material para mejores desenlaces. Los lectores estábamos cautivos, esperando el final perfecto.
Pero no fue así. El final es horrible. Parece como si la autora se hubiera aburrido de escribir y destruyó el aparato prodigioso y mató al inventor en una escena ridícula que ni ella se creyó.
En general, el estilo es demasiado familiar, dicharachero y cae en lo vulgar, en el chistín barato. Desde el principio me cayó mal la leperada y el dicharache.
El personaje principal es un escritor flojo y cuarentón que escribe como platica cualquier tonto clasemediero. La novela está llena de "güeyes", "híjole", "rájale", "chíngale", "no hay tox". Tan llena que te harta.
Por otro lado, las escenas eróticas no me erotizaron. No hay preparativos, cachondeos, coqueteos, miradas indicativas, roces preparatorios. Los personajes cogen, pero no hacen el amor.
Yo escribía mi diario con ese estilo "desmadrozo" a los 20 años. A esa edad me habría fascinado esta novela. A los 40, me he vuelto el más formal. No creo mucho en escribir como se habla. Le doy a la palabra escrita un valor que no le doy al habla diaria.
Es diferente en los mails, que se parecen más a como hablamos. Además, el estilo dicharachero te lo reservas para los cuates. No es lo mismo para un libro.
De cualquier forma, es cierto que Carmen Boullosa es una escritora experimentada y no puedo decir que la novela no me haya gustado. Me hizo reflexionar mucho sobre la vocación y el oficio de escritor, sobre lo que yo haría, los temas que escogería, lo que evitaría.
Aunque el estilo no me haya gustado, hay que reconocerle a la escritora su valentía. A lo mejor yo no escribiría con ese estilo simplemente porque no me atrevo.