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8.04.2010

La novela perfecta, Carmen Boullosa


La novela perfecta de Carmen Boullosa

La novela tiene cosas que valen la pena y otras no tanto.

La idea del aparato al que te enchufas y graba tu novela sin que tengas que escribirla es muy buena. Es una idea que se podría desarrollar en otras historias. Desconozco si es original de la autora.

La novela es interesante hasta casi el final. Realmente quieres saber qué va a pasar. Los personajes son creíbles, viven. Las descripciones de Brooklyn hacen que te den ganas visitar esa ciudad, sobre todo el barrio de oriente medio.

Hay escenas bien planteadas, vivas.
La novela se podría haber desarrollado en varios sentidos. Había material para mejores desenlaces. Los lectores estábamos cautivos, esperando el final perfecto.

Pero no fue así. El final es horrible. Parece como si la autora se hubiera aburrido de escribir y destruyó el aparato prodigioso y mató al inventor en una escena ridícula que ni ella se creyó.

En general, el estilo es demasiado familiar, dicharachero y cae en lo vulgar, en el chistín barato. Desde el principio me cayó mal la leperada y el dicharache.

El personaje principal es un escritor flojo y cuarentón que escribe como platica cualquier tonto clasemediero. La novela está llena de "güeyes", "híjole", "rájale", "chíngale", "no hay tox". Tan llena que te harta.

Por otro lado, las escenas eróticas no me erotizaron. No hay preparativos, cachondeos, coqueteos, miradas indicativas, roces preparatorios. Los personajes cogen, pero no hacen el amor.

Yo escribía mi diario con ese estilo "desmadrozo" a los 20 años. A esa edad me habría fascinado esta novela. A los 40, me he vuelto el más formal. No creo mucho en escribir como se habla. Le doy a la palabra escrita un valor que no le doy al habla diaria.

Es diferente en los mails, que se parecen más a como hablamos. Además, el estilo dicharachero te lo reservas para los cuates. No es lo mismo para un libro.

De cualquier forma, es cierto que Carmen Boullosa es una escritora experimentada y no puedo decir que la novela no me haya gustado. Me hizo reflexionar mucho sobre la vocación y el oficio de escritor, sobre lo que yo haría, los temas que escogería, lo que evitaría.

Aunque el estilo no me haya gustado, hay que reconocerle a la escritora su valentía. A lo mejor yo no escribiría con ese estilo simplemente porque no me atrevo.

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